El valor de la información: correos electrónicos cuentan como documentos

Los correos electrónicos ,en ámbitos jurídicos, tienen el mismo valor que los cheques, las letras de cambio, las cartas o cualquier otro documento escrito en papel. Según la Corte Constitucional de Colombia, al igual que un documento sobre el papel, el mensaje electrónico sirve para probar la voluntad de una persona, es legible, puede ser almacenado en el tiempo y puede ser auditado con fines contables, entre otras cosas. 

La pregunta, entonces, es: ¿cómo se hace la presentación de un correo electrónico en original? Según la Ley 527 de 1999, esto se logra si “existe una garantía confiable de que se ha conservado la integridad de la información, a partir del momento en que se generó por primera vez en forma definitiva, como mensaje de datos o en alguna otra forma”.

Se entiende como íntegro si ha permanecido completo e inalterado, y esto no se puede garantizar mediante un correo electrónico impreso, si se tiene en cuenta que no hay dificultad en copiar el contenido, pegarlo en un documento de Word y modificarlo, por poner un ejemplo.

La Ley 527 también menciona cuáles son los criterios que debe considerar el juez para, desde las reglas de la sana crítica, apreciar los mensajes de datos como prueba:

  1. La forma en que se generó, se archivó o se comunicó el mensaje de datos (para nuestro ejemplo fue a través de correo electrónico).
  2.  La confiabilidad en la manera como se conservó la integridad de la información.
  3. La forma en la que se identifique a su iniciador y cualquier otro factor pertinente.

¿Cómo se garantiza la confiabilidad de la integridad de la información de un correo electrónico? ¿Y cómo se identifica el iniciador y otros datos relevantes, tales como la fecha y la hora de emisión, recepción y los destinatarios? Son algunas de las preguntas generadas en esta época de evidencias digitales.

Con el fin de minimizar los riesgos de una mala recolección y preservación de este importante elemento material probatorio, es aconsejable acudir a un tercero imparcial con la experiencia, el conocimiento y las herramientas técnicas apropiadas que pueda presentar el material a través de un dictamen pericial de cómputo forense.

Estos dictámenes, entre otros aspectos, contienen la explicación de la metodología, así como las herramientas de hardware y software empleados para garantizar que se ha preservado la integridad inicial del contenido de un correo electrónico y aportar otra información importante, como la identificación de su iniciador y su receptor, entre otros datos de interés (por ejemplo, la fecha y la hora de envío y recibido, etc.).

Sin embargo y pese a que existen normas procedimentales suficientemente claras al respecto, es común que, en la práctica, no siempre se apliquen las reglas para la correcta valoración de este elemento material probatorio, tan vigente en el mundo de hoy. No es extraño encontrar correos electrónicos impresos en demandas y contestaciones, que pretenden hacerse valer como plena prueba de un hecho, y tampoco lo es que los jueces lo validen.

Además, el e-mail cumple los requisitos que, para cualquier documento, la ley exige tres requisitos: que sea escrito, original e íntegro. De acuerdo con la norma avalada por la Corte, en los mensajes electrónicos estos requisitos también se cumplen, siempre y cuando puedan ser consultados después de emitidos y hayan conservado íntegramente su información. De esta manera se recomienda ser responsable de lo que se traslada o se elimina de sus cuentas y de lo que debe ser guardado o respaldado.

Si desea conocer más información puede consultar el  siguiente enlaces:

Cómo aportar pruebas electrónicas en juicio | Legal | Cinco Días (elpais.com)

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